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Corsomania · @Corsomania
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iPhone nuevo cada semana o cambias de carro como calcetines, pues sí, levanta sospechas. Además, este método no sirve para grandes cantidades, funciona para montos pequeños o medianos, pero si traes millones urgentes por lavar, esto es como querer vaciar una alberca en un vasito del oxo. La tercera estructura es
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joven y empezar a mover dinero justo después de haberlo recibido es como decirle al SAT, "Hola, aquí estoy. Revisa todo un poquito." Ahora, ¿cómo entra el dinero a la empresa fantasma? Cuando el delincuente ya logró colocar el dinero en el sistema financiero sin
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pagaron un préstamo, todo legal, sobre todo si tu contador es más creativo que Jaudini. Al final, el objetivo de esta fase es crear un laberinto de transacciones. Cada paso parece lógico por sí solo, pero en conjunto convierte el dinero en un misterio digno de novela negra. Y si te preguntas, "¿Ya lo puedo
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Opening (first 30 seconds)
Hoy te voy a contar cómo funcionarios corruptos y criminales, sí, como si hubiera alguna diferencia, lavan dinero en México. Muchos piensan que si un delincuente vende 1 kil de ya puede ir de compras tranquilo, pero no, no es tan fácil. Así que ponte cómodo porque esto no es un tutorial de cocina, pero sí vamos a ver cómo se cocina el dinero sucio. Vamos por partes. Como buen cirujano del crimen, digo, de la información, ¿qué es lavar dinero? Pues es básicamente el proceso
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Hoy te voy a contar cómo funcionarios corruptos y criminales, sí, como si hubiera alguna diferencia, lavan dinero en México. Muchos piensan que si un delincuente vende 1 kil de ya puede ir de compras tranquilo, pero no, no es tan fácil. Así que ponte cómodo porque esto no es un tutorial de cocina, pero sí vamos a ver cómo se cocina el dinero sucio. Vamos por partes. Como buen cirujano del crimen, digo, de la información, ¿qué es lavar dinero?
Pues es básicamente el proceso mágico donde el dinero que viene de cosas bonitas como narcáficos extorsión o desvío de recursos, el combo clásico mexicano se transforma en dinero que finge venir de un trabajo honesto. Es como si el dinero tuviera su propio spa. Entra sucio, sale relajado, perfumado y listo para mezclarse con la sociedad. ¿Y por qué ese dinero no se puede usar así nada más? Porque es evidencia del delito.
Cada billete viene con etiqueta imaginaria que dice, "Hola, vengo del crimen. Pregúntame cómo llegué aquí." Y cuando intentas meterlo al sistema formal, o sea, gastarlo, aparecen preguntas, controles, auditorías y sistemas automáticos que detectan movimientos raros más rápido que tu ex. No puedes llegar y comprar una casa en efectivo, ni un coche de lujo, ni depositar cantidades sospechosamente altas, ni abrir cuentas mágicamente.
Tampoco puedes andar viajando con maletas llenas de efectivo. Todas esas cosas dejan registro y el registro atrae preguntas y las preguntas traen problemas. Y como el dinero ilegal no trae factura, pues entonces toca disfrazarlo. Y aquí viene lo que nadie te dice, lavar dinero tiene costo. Olvídate de la idea, Disney, de que si lavas un millón te regresan un millón. No, esto no es lavandería de ropa donde te regresan hasta el calcetín perdido.
Normalmente de lo que se lava regresa entre un 70 y 90%. Pero si el proceso es arriesgado, complicado o involucra demasiados intermediarios, a veces solo vuelve entre el 30 y el 50%. O sea, de 1 millón te pueden quedar entre 300,000 y $900,000. Así que sí, incluso el crimen organizado conoce el dolor de que el SAT no te perdone nada, aunque en su caso el que cobra no es Hacienda directamente. ¿Cómo se lava dinero? Fácil, igual que la ropa, pero aquí no usas jabón, usas creatividad criminal.
El proceso tiene tres fases básicas: colocación, estratificación e integración. Empecemos con la primera colocación. Esta es la parte donde el dinero sucio entra por primera vez al sistema financiero o a la economía formal. Es el momento más delicado, como cuando intentas colarte a una fiesta sin invitación, cualquier movimiento raro y te cachan. El riesgo aquí es altísimo porque el dinero todavía huele a delito. Literalmente es la etapa donde los billetes traen rastros de crimen como si fuera evidencia en la Rosa de Guadalupe versión narco.
Y claro, es cuando más fácil es que las autoridades detecten algo raro. ¿Cómo funciona todo este circo? Normalmente se usan tres tipos de estructuras y la más clásica es negocios aparentemente normales, bares, restaurantes, llanteras, taxis y toda la galería de emprendimientos honestos. Aquí algunos negocios aceptan mezclar ingresos reales con ingresos ficticios, es decir, ventas simuladas. Por ejemplo, un bar que normalmente reporta 50,000 pesos al mes, de repente declara 60 o 70,000.
Ese excedente viene del dinero sucio, como si la tuviera su propia factura. Obvio, esto llama la atención cuando los ingresos no cuadran con el giro del negocio, el mercado, la capacidad operativa, las declaraciones fiscales previas. No es que el SAT sea psíquico y detecte que hiciste una promoción para aumentar ventas. No es que ven inconsistencias, gastos exagerados, facturas faltantes, depósitos sospechosos, movimientos raros.
Todo eso activa reportes de operación inusual o una amable invitación a tu negocio de parte del SAT que básicamente dice, "Oye, carnal, explícame esto." Si el caso es serio, la información se eleva a la Unidad de Inteligencia Financiera, o sea, la WIF o incluso a una fiscalía. Muchos negocios intentan justificarse inventando pagos por servicios inexistentes o haciendo malabares contables, pero si no hay soporte, bueno, ahí es donde todo se viene abajo y créeme, no es un espectáculo que quieras ver de cerca.
La segunda estructura para colocar el dinero es la compra de bienes fáciles de revender. Aquí entran cosas como autos usados, pero normales, no de lujo. No la vayas a regar y llegar con una Lamborghini a nombre de tu tía. Joyería, también económica, no te pases. Arte barato y electrónica. La lógica es sencilla. Los compras en efectivo, luego los revendes y magia. Ahora aparecen ingresos legales como si hubieras estado trabajando en un tianguis muy productivo.
Este método es más lento pero más seguro, siempre y cuando la persona mantenga un perfil discreto y no empiece a vivir como millonario de telenovela. Si de repente traes un iPhone nuevo cada semana o cambias de carro como calcetines, pues sí, levanta sospechas. Además, este método no sirve para grandes cantidades, funciona para montos pequeños o medianos, pero si traes millones urgentes por lavar, esto es como querer vaciar una alberca en un vasito del oxo.
La tercera estructura es el famoso pitufeo, también conocido como depósitos estructurados. Básicamente consiste en hacer muchos depósitos chiquitos en distintas cuentas o en días diferentes para que no parezca que estás metiendo montos grandes en efectivo. Es como repartir migajitas pero de dinero sucio. El problema es que los bancos están obligados a reportar tres cosas: depósitos relevantes en efectivo, comportamientos inusuales y operaciones que no cuadran con actividad económica.
Y lo que delata muchos es el patrón y no tu jefe, porque una cosa es recibir tu quincena y otra muy distinta es meter dinero cada dos días sin tener trabajo, negocio o ni siquiera un puesto de gelatinas. Saludos, Ochel. Cuando el banco ve que los ingresos no coinciden con el perfil del cliente, genera un reporte a la WIF. Generalmente esto se hace en un sistema en automático. Si los cachan, la culpa es tuya por una mala planeación.
Y de ahí lo que sigue puede ser desde un cariñoso recordatorio del SAT hasta una investigación más seria. A veces el banco ni te habla, solo toma note y sonríe con sospecha. Además, aunque quieran los criminales, no pueden pasar de vivir apretados toda la vida a tener estilo de vida de millonario de un día para otro. Eso llama la atención más que un político diciendo la verdad. Por eso a veces toca esperar años para poder disfrutar de ese dinero limpio.
Y suponiendo que eres paciente, que colocaste bien el dinero y ya te lo devolvieron sin olor a delito, bajo el concepto de que les diste una consultoría de medio millón de pesos, todavía no puedes usarlo. Ahora toca la siguiente fase: estratificarlo. ¿Para qué sirve esta fase? para romper la cadena que conecta el dinero ilícito con su origen y volver casi imposible saber de dónde salió realmente. Ya no es el típico Hacienda sabe que tienes dinero, sino que ahora entran en juegos los bancos, instituciones financieras y las WIF que pueden detectar patrones raros si el dinero se mueve sin una lógica comercial o fiscal.
Así que aquí el objetivo es borrar el rastro mediante movimientos que mezclen, fragmenten o alejen el dinero de su punto original. Es la parte más compleja del proceso y depende muchísimo de la creatividad del contador, el asesor financiero corrupto o los criminales involucrados. Sí, aquí es donde la imaginación paga mejor que un posgrado. En esta fase es donde entran las estrellas invitadas, las famosas empresas fantasma.
Ya hablé de ellas en el video sobre cómo algunos funcionarios desvían recursos, pero va un repaso rápido. Una empresa fantasma es una compañía que está registrada legalmente, está dada de alta en el SAT, puede facturar, pero no tiene empleados reales, ni oficinas reales, ni actividad real. Es básicamente un cascarón fiscal con RFC. Y no, los criminales no andan creando empresas nuevas así no más. lo que hacen es comprar una ya existente o usar redes ya armadas, las famosas factureras, porque crear una empresa joven y empezar a mover dinero justo después de haberlo recibido es como decirle al SAT, "Hola, aquí estoy.
Revisa todo un poquito." Ahora, ¿cómo entra el dinero a la empresa fantasma? Cuando el delincuente ya logró colocar el dinero en el sistema financiero sin activar alarmas inmediatas, ese dinero tiene que viajar hacia la empresa fantasma de una manera que parezca lógica y contablemente justificable. ¿Y cuál es el truco? La empresa fantasma nunca recibe dinero porque sí, lo recibe porque supuestamente cobró por un servicio o un producto.
Ejemplo, el criminal contrata a la empresa para una capacitación de Excel. La empresa emite su factura con el concepto ridículamente formal de capacitación de Excel. El delincuente paga la factura y listo. Ahora el dinero lo tiene la empresa Fantasma, que ni sabe abrir un archivo de Excel. De hecho, una vez que la empresa Fantasma recibe el dinero, empieza el festival contable. lo mezcla con otras operaciones ficticias, simula pagos, reparte el dinero a terceros y esos terceros son los famosos prestanombres o testaferros, que en realidad son intermediarios que cobran el dinero por los verdaderos criminales.
Y la empresa Fantasma se mantiene económicamente porque cobra su comisión, que va más o menos del 5% al 25%. O sea, es como un servicio de lavandería premium pero fiscal. Con esto, el dinero recibe otra capa de protección y rastrearlo se vuelve más complicado que entenderle un político cuando habla de transparencia. Otra forma de estratificar el dinero es moverlo entre bancos de países donde las regulaciones son tan débiles que casi te saludan de mano cuando llegas con una maleta llena o donde el secreto bancario es tan fuerte que ni tu mamá sabría que tienes una cuenta ahí.
Eh, al momento de grabar este video, algunos de los destinos favoritos para estos paseos turísticos del dinero son Curasao, Malta, Islas Vírgenes Británicas y Vice. Hay otros más, pero no los voy a mencionar. Y no es porque ahí se haga el avado final, sino porque ayudan a esconder quién es el verdadero dueño del dinerito travieso. Te lo voy a poner con un ejemplo muy simple. El delincuente ya con el dinero colocado en el sistema, lo manda primero a Malta.
De Malta lo envía a Curasao. De Curasao lo pasea por Islas Vírgenes y desde las Islas Vírgenes lo manda a un país más serio como Suiza, Luxemburgo o Países Bajos y desde ahí mágicamente el dinero regresa a México como inversión extranjera. Sí, ese mismo dinero que salió disfrazado de fugitivo ahora vuelve como empresario europeo con acento falso y todo. Y te preguntarás, ¿quién es el que la hace de inversionista extranjero?
Pues sorpresa, normalmente es una empresa o persona vinculada a los mismos delincuentes, pero ojo, casi nunca lo hacen tan directo porque sería como mandarle una carta al SAT que diga, "Hola, soy culpable." Lo común es usar prestanombres diferentes, empresas fantasma y estructuras fiduciarias para que nadie pueda ver quién está detrás. Es básicamente un concurso de disfraces, pero el premio es que no te metan a la cárcel.
Otra forma de estratificación es el uso de criptomonedas. Sí, porque si algo ama un criminal, además del efectivo, es un activo digital que sube y baja más rápido que la paciencia de un call center. Aquí compran criptomonedas en plataformas con poca regulación o incluso usan cosas como mixers, tumblers, intercambios P2P, cuales desechables, ah, todo muy tecnológico, pero con la misma intención de siempre: perder el rastro del dinero mezclándolo con el de miles de usuarios, venderlo después o cambiarlo por dólares o euros.
Básicamente es meter el dinero a un carnaval digital y esperar que salga disfrazado de inversión. Cuando alguien les pregunta de dónde salió el dinero, muchos alegan, "Ay, es que invertí en cripto." Sí, claro, como si todos hubieran comprado Bitcoin en 2012 cuando valía lo mismo que una torta. Pero ahí está el problema. Eso no es tan fácil de sostener porque si no sabes cómo funcionan los gráficos de vela, ¿qué es un hash?
Y no me refiero al grupo de música, aparte sí se pronuncia diferente. ¿Qué es un exchange custodiado? cómo se genera un wallet o cómo demostrar un historial de transacciones. Vas a caer en contradicciones más rápido que un político en campaña. Bueno, ¿y qué pasa si me cachan mintiendo? Bueno, decir que nada más son tus criptomonedas no basta. Las autoridades pueden pedir logs, historiales, direcciones de wallets, declaraciones previas, pruebas de origen, básicamente todo menos tu signo zodiacal.
Y si no puedes justificarlo, los problemas no solo son serios, son del tipo donde tu abogado empieza una oración con, "Ah, patrón, eh, no lo quiero espantar, pero ya valió queso." Otra opción en esta fase de estratificación es gastar un poquito en bienes de lujo, joyería, relojes, autos exóticos, su arte. Pero ojo, no es para quedártelos y presumir en Instagram, es para revenderlos. igual que en la fase de colocación, solo que ahora el riesgo es mayor porque si repites patrones puedes caer en el error de comprar y vender lo mismo o hacerlo de manera predecible.
Eso levanta sospechas más rápido que un político que promete transparencia. Es un método que sinceramente yo no te recomendaría. Otra técnica clásica son los préstamos simulados. Funciona así. Tú le prestas dinero a un amigo, socio o prestombres. Esa persona te lo devuelve con intereses altos. en papel. Claro, incluso si lo quieres firmar ante notario o con contrato privado, puedes hacerlo parecer muy elegante, pero en realidad nadie prestó nada.
Es solo mover el dinero disfrazado de rendimiento financiero. La idea es justificar que recibiste una cantidad elevada de dinero porque te pagaron un préstamo, todo legal, sobre todo si tu contador es más creativo que Jaudini. Al final, el objetivo de esta fase es crear un laberinto de transacciones. Cada paso parece lógico por sí solo, pero en conjunto convierte el dinero en un misterio digno de novela negra. Y si te preguntas, "¿Ya lo puedo usar?", la respuesta es no.
Todavía falta la última fase, integrarlo. La integración es la última fase de lavado de dinero. Aquí el dinero ya pasó por empresas fantasma, prestanombres, transferencias internacionales, criptomonedas y préstamos simulados. Ahora toca reinsertarlo en economía mexicana como si fuera capital completamente legítimo, o al menos eso quieren que parezca. En esta fase, el criminal ya quiere usar el dinero, porque seamos sinceros, ¿quién aguanta años viendo có su fortuna duerme escondida?
También en esta fase, la WiF ya no busca tanto el origen inmediato, sino hay inconsistencias entre el estilo de vida y los ingresos declarados. Si todo salió bien, en papel parece que trabajaste honradamente toda tu vida, mientras en la vida real estabas contando billetes más rápido que un cajero automático descompuesto. El truco en esta fase consiste en justificar el dinero como ganancias de negocios, inversiones o actividades normales.
Básicamente decir, "No es dinero sucio, solo soy un empresario creativo con suerte." Ahora, después de la estratificación, el dinero vuelve al criminal por rutas disfrazadas de lo más inocentes, pagos por consultorías o servicios inexistentes, con un concepto contable muy raro, algo parecido a capacitación de Excel avanzada para mascotas, también compras de insumo simuladas, porque ¿quién no compra lápices imaginarios por miles de pesos?
También usan préstamos simulados donde todos firman felices un contrato que nadie piensa cumplir. También hay nóminas infladas donde una auxiliar administrativo cobra 400,000 al mes. Sí, ese pobre tipo ni sabe abrir Excel y es millonario. También usan prestanombres o sociedades recién creadas que reciben el dinero y se lo regresan como si fuera parte de un juego de mesa muy caro o también por las criptomonedas, porque siempre es más cool decir que tu fortuna viene de trading de Bitcoin que de transferencias sospechosas.
En este punto, el dinero ya está mezclado con actividades legítimas, que rastrearlo sería más difícil que encontrar a un político que diga la verdad en conferencia. Pero cuidado, aún pueden aparecer señales como ingresos que no cuadran, empresas sin operaciones reales, movimientos raros y estilos de vida que gritan, "Soy millonario de manera sospechosa." Pero bueno, ya el criminal ya tiene el dinero después de la estratificación. ¿Qué hacen luego con ese dinero?
Una vez que ya tienen acceso a ese capital legitimado, todavía no deberían correr a comprarse una suburban blindada, un reloj que vale lo mismo que un departamento o un tigre de mascota. Primero necesitan consolidarlo dentro de actividades económicas reales porque nada grita soy sospechoso como gastarse millones cuando en el SAT sigues apareciendo como asalariado con ingresos irregulares. Así que lo invierten no lo gastan.
O bueno, lo invierten. ¿En qué lo invierten? Principalmente en inmobiliario, el favorito de México. Obvio, compran terrenos, departamentos, plazas comerciales, ranchos, bodegas. El chiste es tener donde esconder dinero, ganado y de vez en cuando el prestigio. Después rentan o venden las propiedades para generar flujo legal. Porque si algo da confianza es que un emprendedor que nadie conoce tenga 12 departamentos y un rancho sin haber trabajado nunca.
También lo pueden invertir en transporte público y de carga comprando taxis, combis, tractocamiones, pequeñas flotillas. Es un sector con mucho flujo de efectivo, rotación constante y fiscalización, digamos, flexible. Perfecto para quien quiere un negocio donde el dinero entra y sale más rápido que las combis en hora pico. También pueden invertir en producción de espectáculos, eventos donde hay boletaje, patrocinios privados, pagos en efectivo, tarjetas, transferencias. treques, lo que caiga.
Aquí se mezcla el dinero limpio con sucio, tan fácil como mezclar agua con agua. Además, si algo no cuadra, siempre pueden decir, "Ah, es que el artista pidió pago en efectivo." ¿Qué hacienda te respondería algo como? Pues sí, pero tres veces. También invierten en negocios reales, como en hoteles pequeños, constructoras locales, gasolineras de carretera, farmacias, ferreterías. Desde ahí entran y salen recursos legítimos, ventas reales, facturas reales, todo real, menos el origen del dinero.
Con suficiente giro comercial, el flujo sucio queda tan disfrazado que ni el SAT sabe si felicitarte o investigarte. También invierten en préstamos y dividendos. Porque cuando un criminal ya tiene un buen historial financiero, no historial crediticio, no lo confundan, eso es otra cosa. El dinero se lo pueden regresar como dividendos de socios, utilidades, reparto anual o pagos de préstamo que ellos mismos otorgaron. Y si lo logran integrar correctamente, aquí ya es prácticamente imposible distinguir el origen ilícito.
Es como buscar una aguja en un pajar, pero el pájar está en llamas y el granjero sobornó al inspector y la aguja ahora es accionista mayoritaria. Ahora mencioné que hacen un historial financiero normal. Bueno, para no levantar sospechas necesitan parecer personas normales. Bueno, normales con mucha suerte. Así que se inventan una historia financiera tan inspiradora que hasta podría salir en un podcast de emprendedores exitosos que nunca emprenden nada.
El cuento suele ir así. Primero empezaste con un puesto de jugos. Ese negocio humilde donde vendías naranjas y toronjas. Pero claro, misteriosamente tus ingresos parecían más de maracuyá premium importada. Luego resulta que a los 8 meses abriste un local de comida porque ya sabes, el sueño mexicano estándar. En menos de un año pasas de vender jugos en la calle a tener un negocio formal que factura como cadena internacional.
Nada sospechoso. En dos años creció tanto que abriste una sucursal. Y qué curioso que justo cuando creció tu sucursal, también crecieron tus transferencias, tus depósitos y tu gusto por relojes que cuestan lo mismo que un departamento. Después invertiste en otra industria, de pronto un día amaneciste con un restaurante, al siguiente con una importadora y al otro ya eras un experto en bienes raíces. Porque claro, cuando Dios reparte talentos, a algunos les da varios y a otros les da un excelente contador creativo.
Al final pareces un emprendedor que la rompió. de esos que suben historias diciendo frases tipo no fue magia, fue disciplina, aunque en su caso sí fue magia, magia financiera. Este proceso crea legitimidad fiscal y social. El SAT ve una historia coherente, los bancos ven ingresos estables, el público ve éxito y los vecinos ven que ahora traes camioneta nueva, pero ya les da pena preguntar. Para cuando llegan a comprar casas, carros de lujo, viajes o relojes caros, su nivel de gasto ya coincide con su nivel de éxito inventado.
Y lo mejor, todo parece tan natural que hasta el SAT dice, pues sí, se ve que le echo ganas. Y ahora te voy a decir algunos métodos que también usan los delincuentes, pero que son tan torpes que dan pena ajena. Estos métodos son la última opción, cero recomendables. Y son los que se utilizan cuando ya no hay creatividad, imaginación o algún contador corrupto disponible. Son como si gritaran, "Por favor, arresten, estoy rogando que me atrapen." Así que ahí te van.
El primero es el envío de dinero por paquetería. Aquí entramos al terreno del ingenio nivel primaria. Billetes dentro de ropa sellada al vacío, sobres con doble fondo, cajas con comportamientos falsos, libros huecos, objetos con compartimientos secretos. estilo tiene de espías de Wish. Y bueno, te preguntarás, ¿funciona? Eh, pues sí, sí funcionan, pero para que te arresten más rápido. ¿Cuáles son los problemas típicos?
Los rayos X detectan todo, hasta tus ganas de delinquir. Las empresas de mensajería cooperan con las autoridades porque tampoco quieren que DHL se convierta en DHL, dinero hecho lío. Si el paquete lo interceptan, quedas más expuesto que influencer sin filtro. Este método es tan poco sofisticado que debería venir acompañado de un reconocimiento que diga, "Gracias por intentar lavar dinero." Sigue participando. También utilizan el sector agropecuario, donde no lavan dinero con negocios.
Aquí inventan negocios. Los clásicos ganado inexistente, vacas fantasma. Literal fantasma. No es que las vacas estén flacas. O también acuden a la producción inflada. Dicen que vendieron 50 toneladas de maíz, pero en el campo solo hay 10 y un borrego confundido. Y por si fuera poco, también piden subsidios fantasma. Solicitan apoyos de cultivos que nunca sembraron. También facturan insumos que jamás compraron, como fertilizantes, maquinarias, semillas.
Todo está en Excel, nada en la realidad. ¿Por qué funciona? Porque el campo mexicano es tan grande que parece diseñado por delincuentes. Se puede manejar mucho efectivo, poca documentación y la fiscalización es lenta. Pero, ¿por qué no es recomendable? Porque cuando llega el SAT Sader o la ASF pasa esto. A ver, enséñame el ganado. Ah, es que hoy no vino. Pues bueno, entonces muéstreme la cosecha. Es que ya se la comieron y listo.
Cáes como costal de papas. Y no, inspectores, no es solución. Eso solo convierte una auditoría en un episodio de narcos y casualmente esa no es la estrategia fiscal recomendada porque llamas más la atención. Y el tercer modelo que utilizan es el lavado digital. Yo lo llamo el nuevo deporte nacional porque este es un método moderno, creativo, pero pésimo. Aquí legitiman dinero usando plataformas digitales, pero sin operaciones reales.
En resumen, lavan dinero como si fueran adolescentes haciendo trabajos secundarios cuando no están en escuela, pero de forma falsa. ¿Qué es lo que utilizan? tiendas de videojuegos, compras de skins, artículos digitales, marketplace internos de aplicaciones, cualquier plataforma donde puedas mover dinero sin preguntar demasiado. Simulan compras y ventas que nunca ocurrieron. Es como hacer trampa en un videojuego, pero ahora te puede visitar el SAT.
O también está el caso de los influencers con patrocinios que ni su mamá se cree. Y esto está de moda. Estos influencers declaran que recibieron entre 30,000 y 200,000 por publicidad o por algún evento. Emiten la factura al supuesto cliente, pero nadie sabe qué marca los contrató ni qué campaña hicieron y el contenido jamás aparece porque no existe. Cuando el SAR revisa se da el diálogo más incómodo del mundo. ¿Qué anuncio hiciste?
Pues mira compadre, si lo subieron o no, ni sé. Yo solo facturé. Punto. No me molestes más. Y listo. Con esa conversación acabas con un influencer que cree que por tener una factura ya lavó todo. Pero sorpresa, el SAT no se impresiona con tu reil de 12 visitas. Si no hay campaña, contrato, evidencia, méticas, posteos o al menos una foto con el producto, el SAT lo considera simulación de actos. Y como los influencers suelen tener la misma preparación fiscal que un cactus, terminan en problemas con autoridad y con los mismos patrocinadores o clientes que les dieron el dinero.
Así que si pensabas que lavar dinero era fácil como poner ropa en el lavador y ya, pues no. Lavar dinero es tan complicado que ni los delincuentes quieren hacerlo, pero como no pueden llevar sus billetes a los bancos con tanta facilidad, les toca sufrir. Aparte que dentro de cualquier organización hay un riesgo constante. Cualquiera puede traicionar. El halcón, el contador, el chóer, el primo que solo iba por la cheve.
Cualquiera puede convertirse en la versión criminal de yo no fui, fue teté. Y sí puedesar al traidor, pero eso no borra la evidencia, ni va a hacer que la WiF diga, "Ah, bueno, ya lo resolvieron internamente, nos retiramos." Con permiso, señor. El problema se queda igual, solo que ahora con homicidio agregado. Además, lavar dinero ni siquiera es tan rentable como la gente cree. Imagínate que tienes un millón de dólares para lavar y al final te regresan 300,000.
O sea, ni Ban Copel te cobra tan feo, mano. La razón, el riesgo es tan grande que cada intermediario te muerde una parte. El contador, la empresa fantasma, el prestanombres, el gestor, el político, el que pone la cuenta. Es como repartir PX entre 20 personas. Tú la pediste, pero acabas comiendo la orilla y para colmo no puedes usar el dinero en cuanto te llega. Porque si de repente te compras un Mercedes teniendo historial de vendedor de tamales en la calle, el SAT no va a decir, "Wow, qué emprendedor." Al contrario, dice, "A ver, joven, pásele por aquí tantito." Por eso la mayoría de los delincuentes se quedan atorados en la colocación o la estratificación.
Ahí se desmoronan, ahí caen, ahí lloran, pero con efectivo, lo cual no es buena idea. Muy pocos llegan a la fase de integración donde ya pueden usar el dinero y parecer legítimos. ¿Y por qué casi nadie llega? Porque se desesperan. Porque quieren vivir como millonarios ya. Porque quieren comprarse una cadena, un carro, un reloj. Y presumirlo en redes sociales con la siempre clásica frase Diosito me bendijo. Ese impulso es el que los delata. ¿Y por qué crees que los capos grandes siguen vigentes?
Poco los ves presumiendo sus lujos, obvio no. Y si acaso los llegas a ver, los vas a ver con camisa de cuadros, botas gastadas y caras de soy agricultor. Puede que tengan millones guardados, pero viven discretos, casi modestos. Esa es la clave. y quieres disfrutar las comodidades, no llames la atención, porque en este negocio el que presume pierde. Y bueno, después de todo esto, ya te quedó claro que lavar dinero no es tan glamuroso como las series te lo venden.
No es rápido, no es limpio y no es barato. Es básicamente hacer parkour fiscal, contable y penal, pero con a WiFéndote desde la azotea. Así que la próxima vez que escuches a alguien decir, "N, lavar dinero es bien fácil." Recuerda que esa persona probablemente no sabe ni lavar los trastes, mucho menos dinero. Si te interesa seguir entendiendo cómo funciona realmente el desmadre dentro del sistema, te dejo aquí en pantalla dos videos que te van a gustar.
Uno sobre los métodos con los que los funcionarios públicos desvían recursos y otro sobre caricaturas que están prohibidas en otros países, pero que en México pasan como si nada, porque aquí la censura es opcional, pero la corrupción no. Yo soy Corso. Gracias por ver. Comparte si te gustó y nos vemos en el próximo video.
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