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InvernovAH - Álvaro H. Jarque · @InvernovAH
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personas [música] a la vez, pero su objetivo no era escribir mucho, era hacer lo mínimo que le garantizara continuar. Incluso en un mal día, después de 12 horas en el bar, podía escribir algunas líneas en la mesa de la cocina. Para él, ese gesto mínimo era [música] estratégico. Era lo que hacía
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comunidad online donde haya más gente con parecida a ti de tu mismo entorno. Pero busca la forma de fiscalizar tu progreso porque cuando tu propia fuerza te falle tendrás en mente que hay alguien ahí esperando [música] a que la actualices y no quiere escuchar excusas.
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pero lo que debes tener claro es que no se trata de la fuerza de voluntad, sino de que tu entorno te ayude a tomar esas decisiones [música] que realmente sí quieres tomar. Y si quieres hacer eso realmente bien, te cuento cómo planificarlo en el tercer paso de este nivel.
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28:10
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Hay una forma de obligarte a ser constante y hacer cosas difíciles. Y no es ser más disciplinado ni motivarte más, porque la motivación se acaba. Lo único que funciona cuando estás cansado, frustrado o saturado es tener un sistema. Y yo lo aprendí a la fuerza. Hoy compagino mi trabajo por cuenta ajena con la creación de contenido y otros proyectos en paralelo que, honestamente, sería imposible gestionar si no hubiera aprendido a diseñar un sistema que automatizara mi constancia. Yo soy Álvaro, soy ingeniero [música]
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Hay una forma de obligarte a ser constante y hacer cosas difíciles. Y no es ser más disciplinado ni motivarte más, porque la motivación se acaba. Lo único que funciona cuando estás cansado, frustrado o saturado es tener un sistema. Y yo lo aprendí a la fuerza. Hoy compagino mi trabajo por cuenta ajena con la creación de contenido y otros proyectos en paralelo que, honestamente, sería imposible gestionar si no hubiera aprendido a diseñar un sistema que automatizara mi constancia.
Yo soy Álvaro, soy ingeniero [música] industrial y te voy a enseñar el sistema que te obligará a ser constante en tres niveles y cada nivel tendrá hábitos concretos que harán tu avance [música] inevitable. Empezamos. En 2003, el equipo británico de ciclismo había acumulado 100 años de mediocridad. Desde 1908, los ciclistas británicos habían ganado una sola medalla de oro en los Juegos Olímpicos y nunca, en 110 años ningún ciclista británico había ganado el Tour de Francia.
Hasta uno de los principales fabricantes de bicicletas de Europa se negó a venderles las bicicletas porque temían que si otros profesionales les veían utilizando su material, perjudicaría las ventas. En ese año, en 2003, contrataron a Dave Brailsford como director. Lo que cambió fue la estrategia que le llamó la suma de ganancias marginales. Y te explico, Brceford y sus entrenadores comenzaron haciendo pequeños ajustes.
Rediseñaron los asientos de las bicicletas para hacerlos más cómodos. Frotaban alcohol en las ruedas para que tuvieran un mejor agarre. Pidieron a los ciclistas que usaran pantalones cortos calentados eléctricamente. Bueno, hasta ahí todo bien, pero no pararon. Braveford y su equipo continuaron encontrando mejoras que llamaban del 1% en áreas que se pasaban por alto y un tanto, digámosle, curiosas. Probaron diferentes tipos de geles de masaje para ver cuál recuperaba la musculatura antes.
Enseñaron a los ciclistas a lavarse las manos para reducir las posibilidades de resfriarse. Analizaron hasta las almohadas con las que dormían. Y antes de seguir, seamos honestos, la matemática del hazte un 1% mejor cada día y serás 37 veces mejor en un año es atractiva y muy inspiradora, pero realmente no puedes medir exactamente tu 1% porque no sabes cuál es tu 100%. Es imposible de calcular. Así que tomémoslo como una metáfora muy visual [música] y muy entendible.
Pero esto no invalida el concepto, de hecho lo hace más interesante porque el principio subyacente es el del interés compuesto [música] y este sí que es un término matemático y financiero. Y aplicado aquí son pequeñas mejoras [música] consistentes acumuladas en el tiempo que generan resultados desproporcionados. El cerebro humano no entiende del interés compuesto, [música] pero Brailford sí lo entendió. Solo 5 años después de que Brilford asumiera el cargo, el equipo británico dominó en los Juegos Olímpicos de Beijín con el 60% de las medallas de oro. 4 años más tarde, en los Juegos Olímpicos de Londres, nueve récords olímpicos y siete récords mundiales.
[música] Ese mismo año, Bradley Wiggin se convirtió en el primer ciclista británico en ganar el Tour de Francia y al año siguiente su compañero Chris From lo ganó, pero también 2015, 2016 y el 17. fue claramente la racha [música] más exitosa de un país en la historia del ciclismo. Y aquí está lo realmente complicado, que es ese 1% en un día normal no [música] se nota, por eso la mayoría se rinde. Y es que hay una zona donde tú estás empujando, pero todavía no has alcanzado el punto en el que el progreso ya es visible.
Es como si estuvieras en una pendiente empujando una roca enorme que no te deja ver dónde habrá un llano que te permita disfrutar, mirar para abajo y ver el camino recorrido. Ese gap entre el esfuerzo y el resultado es [música] el filtro. Quien lo tolera gana. Quien no lo soporta abandona. Y si solo recuerdas una cosa de este vídeo, [música] quiero que sea esta. Y esto sé que va en contra de la retención del vídeo. Pequeños esfuerzos diarios repetidos en el tiempo vencen a grandes explosiones de esfuerzo.
[música] Y sé que es muy fácil decirlo, pero muy difícil hacerlo. Y por eso hago este vídeo. Un día de voy al gin 3 horas y hago [música] 15 máquinas, no cambia tu vida, pero 45 minutos repetidos 250 días al año durante 5 años te cambia [música] para siempre. Y eso es lo que quiero que consigas en cualquier ámbito que te propongas. Dicho esto, vamos al nivel uno del [música] sistema. Haruki Murakami era dueño de un Bardellas.
De repente, un día de 1978, mientras veía un partido de béisbol en el estadio de Tokio, su cabeza hizo click. Nunca había escrito nada profesionalmente en su vida, pero esa misma noche fue a casa y comenzó a escribir. Tenía 29 años y aquello fue una epifanía. Hoy es el novelista japonés más leído de su generación con libros traducidos a 50 idiomas y millones de copias vendidas. Y la clave no era su talento, que también [música] es el sistema que transformó un impulso en una máquina de producción literaria que lleva 45 años funcionando sin parar.
Mientras crecía, Murakami la ficción detectivesca de escritores occidentales, [música] en particular Raymond Chandler. Murakami llegó a identificarse cada vez más con el [música] mundo fuera de Japón, un mundo que solo conocía a través de los discos de jazz, de películas de Hollywood y libros de bolsillo que compraba en tiendas baratas. [música] En 1968 conoció a su mujer Yoko Takahasi en la universidad. Como no creía tener talento para ser escritor, se volcó en la música y su sueño era abrir un club de jazz.
Así que lo hizo, dejó la universidad para perseguirlo. En el 74, con algo de ahorros y dinero prestado de gente cercana, de sus padres, de los padres de de Yoko, ambos abrieron un pequeño bar de jazz en Tokio llamado Petercat. El nombre era por su mascota, ubicado en un sótano alquilado. Durante el día servía café y por la noche jaz en directo. Pero aquí está el punto crucial que conecta con la parte uno de este nivel, las microacciones diarias.
Durante esos años iniciales como escritor a tiempo parcial, Murakami aprendió algo fundamental que la mayoría pasa por alto. Durante [música] tres años dirigió su club de jazz, llevó las cuentas, registró el inventario, programó el personal, hizo cócteles, cocinó y solamente tenía unas horas al día para escribir en casa por la noche hasta que le entraba sueño. Sentía como si estuviera viviendo la vida de dos personas [música] a la vez, pero su objetivo no era escribir mucho, era hacer lo mínimo que le garantizara continuar.
Incluso en un mal día, después de 12 horas en el bar, podía escribir algunas líneas en la mesa de la cocina. Para él, ese gesto mínimo era [música] estratégico. Era lo que hacía que la rueda siguiera rodando, porque la consistencia se rompe siempre por la misma razón. Los objetivos que planteas son demasiado grandes [música] para lo que puedes asumir en tu día a día. Entonces, fallas, te frustras y tu cerebro aprende y te dice con muchísima lógica, esto [música] no es sostenible.
Así que tu trabajo en este punto es definir ese mínimo para ti. Hazte las siguientes preguntas. ¿Cuál [música] es la acción tan pequeña que incluso en un mal día podrías hacer? ¿Qué versión de hoy podría mantener viva la cadena? [música] La idea es que sea algo tan pequeño que puedas hacer prácticamente a diario y sin quemarte. Por ejemplo, si quieres ponerte en forma, empieza por ponerte la ropa y salir a caminar 15 minutos al día.
Si quieres escribir, pues abrir el documento y escribir 100 palabras. Lo pequeño es la mejor estrategia que debes [música] implementar al principio, es lo que hace que la rueda siga girando y más adelante ya tendrás tiempo de aumentar la dificultad. Alrededor de 1980, Murakami decidió cerrar el club de jaz para centrarse completamente [música] en escribir. Después de decidir dedicar su vida completamente a la escritura, Murakami [música] y su esposa cerraron el bar y se mudaron a Narashino, una zona más rural en la prefectura de Chiva, en Tokio.
Y aquí es donde implementó el segundo escalón del nivel uno, la ingeniería del entorno. Tu entorno te está entrenando, te guste o no. Y Murakami lo entendió a la perfección. Antes, cuando dirigía el bar de jaz, su vida era un ajetreo constante, desordenada, confusa, [música] trasnochaba. Pero en ese punto todo eso cambió. Cuando se convirtió en escritor decidió [música] vivir una vida muy rutinaria, levantarse temprano, acostarse temprano y hacer ejercicio todos los días.
Hurakami se levantaba a las 4 de la mañana y trabajaba durante 5 o 6 horas. Por la tarde corría 10 km o nadaba 1500 m o incluso ambos. Luego leía un poco y escuchaba algo de música. Después cena y se acuesta a las 9 de la noche. Mantiene esa rutina todos los días [música] sin cambios. Además, le gusta mantener su espacio de escritura ordenado. Solamente un escritorio, un ordenador, algo de música sonando de fondo, a menudo jazz o clásica.
En tu caso, como te decía antes, tu entorno está impidiendo o favoreciendo que te acerques a lo que realmente quieres hacer. Si tu espacio está lleno de fricción, de complicaciones, [música] tu disciplina va a ser nula. Pero es normal, quién puede concentrarse en un lugar con ruidos, en un lugar con distracciones, en un lugar sin una luz adecuada. Y [música] la mayoría estamos con entornos que disfrazamos de productividad, pero que en realidad son fábricas de distracciones.
Notificaciones en el móvil, Slack o Teams en el trabajo, el teléfono que suena porque te están llamando, redes sociales abiertas, emails constantes, la mesa desordenada y esa mezcla, mi punto de vista y para la mayoría, no crea productividad, sino que crea ansiedad. Así que vamos a aplicar el siguiente principio. Suprimir es igual a simplificar. Si eliminas cosas, simplificas. Y si simplificas es más [música] fácil que ejecutes.
Y aquí está lo importante que es lo que hizo Murakami, crear el llamado [música] Frictionless Focus, que no es otra cosa que un entorno donde lo correcto sea fácil y lo [música] incorrecto sea incómodo. Y te preguntarás, "Vale, Álvaro, pero ahora quiero hacerlo, yo quiero aplicarlo en mi lugar de trabajo, así que, ¿cómo lo hago?" Bien, pues te voy a decir el paso a paso. Primero, audita tu entorno. ¿Qué [música] es lo que te quita foco?
Mira tu escritorio, verás tu móvil, tu ordenador, eh pantallas abiertas, la puerta de la habitación o del sitio en el que estés [música] el estudio, abierta, cerrada, la persiana, la luz del flexo, etcétera, etcétera. Analiza todo lo que hay, pero aún no tienes [música] que hacer nada. En segundo lugar, tienes que limpiar y reducir. Es tu momento de organizar tu espacio y de tenerlo limpio. Parece una tontería, pero no lo es.
Lo visual también consume energía mental. Y ahora sí elimina lo que realmente no te aporta nada. Si no mejoras la estética o [música] la funcionalidad de tu hogar de de tu lugar de trabajo, pues fuera. En tercer lugar, coloca señales que te recuerden qué tienes que hacer realmente. Y si quieres entrenar, deja la ropa lista. Si quieres leer, deja el libro visible. Si quieres trabajar profundo, deja la mesa lista para empezar el día siguiente.
[música] Y finalmente, crea barreras para la distracción. El móvil fuera o en modo avión. eh mirar el correo en horarios fijos, cerrar pestañas. En realidad, cada uno pues le aplicará todo esto de una forma distinta, aunque lo que comento es bastante común a casi todos, pero lo que debes tener claro es que no se trata de la fuerza de voluntad, sino de que tu entorno te ayude a tomar esas decisiones [música] que realmente sí quieres tomar.
Y si quieres hacer eso realmente bien, te cuento cómo planificarlo en el tercer paso de este nivel. Y finalmente, planificar a pesar de tu estado de ánimo. La repetición en sí misma se convierte en lo importante, pero mantener la repetición durante tanto tiempo, 6 meses, un año o más, requiere de muchísima fuerza mental y física. Por eso, escribir una novela como hace Murakami, es casi un entrenamiento de supervivencia.
La mayoría pierde el día porque lo decide por la mañana y según cómo se sienta. Y como es difícil sentirse inspirado, con ganas, recién levantado, pues el día se va. Así que Murakamil lo hace la noche anterior. Él ya traza un plan y sabe que va a dedicar 5 o 6 horas por la mañana, pero además establece objetivos específicos para cada sesión de escritura. Ya sea terminar un número determinado de páginas o indagar en una escena en particular. Él siempre hace hincapié en la importancia de la constancia y del compromiso en su oficio.
Cuando te levantas, tu cerebro está que no quiere mucha actividad, quiere comodidad. Entonces, si no hay un plan, improvisas y cuando improvisas, sueles elegirlo fácil. Al contrario de lo que muchos piensan, la acción crea motivación y no al revés. Y Murakami lo entendió. Levantarse a las 4 no es guay, no es inspirador, no es fácil, pero es el inicio de su sistema. Y el sistema repartido día tras [música] día durante décadas transformó a un dueño de bar que escribía por las noches en uno de los novelistas más leídos del mundo.
En tu caso, para no depender de cómo te sientas esa mañana o ese día, vas a crearte un plan el día de [música] antes o puedes hacerte el plan de la semana el domingo. ¿Y cuál es el truco para accionar sin motivación? La mínima acción viable. Te pongo un ejemplo práctico. Quizá ponerte como tarea, "Mañana tengo que escribir un artículo completo, si no tienes el mejor de tus días", es demasiado grande, pero lo puedes convertir en pequeñas tareas, como por ejemplo, escribir 10 titulares, [música] elegir uno, crear la estructura, un párrafo de introducción y así tienes una serie de pasos desglosados que si no haces todos no pasa nada porque habrás avanzado igualmente.
Así que enfócate en las tareas pequeñas y no en los proyectos [música] grandes. Así es como Murakami consiguió su éxito. Ha sido famoso como novelista desde los años 80. Es el escritor japonés de la actualidad más conocido y leído de su generación. Ha ganado prácticamente todos los premios de Japón que tenía por ofrecer, incluido el mayor, el premio literario Yomiuri. Y todo porque diseñó un sistema con microacciones diarias, un buen trabajo del entorno y una planificación que le permitía avanzar incluso en los días malos.
Si puedes hacer esto bien, enhorabuena porque ya estás muy por encima de la media. Eres apto para pasar al nivel dos. Viena, 12 de octubre de 2019. [música] Un hombre cruzó la línea de meta de una maratón en 1 hora 59 minutos y 40 [música] segundos. Rompió la barrera de las 2 horas, algo que los científicos deportivos habían declarado físicamente imposible para el cuerpo humano. Ese hombre era Elliud Kipchogheem. [música] Pero lo más impactante no fue que rompiera el récord, fue cómo lo hizo a pesar de las circunstancias.
[música] Mientras otros campeones olímpicos dormían en mansiones con chefs privados y equipos de recuperación de lujo, Hiphoe vivía en una habitación compartida en un campamento de entrenamiento en Kenia, [música] sin agua corriente durante años, levantándose a las 6:15 de la mañana cada día. El Kipchogen nació en el 84 en Kenya. Creció en un lugar rural y modesto. Su madre profesora con bajos ingresos. Su padre falleció cuando él era un niño.
Ni siquiera tiene recuerdos de él. Al crecer, correr para Kipcho y para el resto de niños era lo habitual. La escuela estaba bastante lejos de casa. Pero su vida comenzó a cambiar al conocer a alguien. Él era Patrick Sang. Había ganado una medalla de plata olímpica en los 3000 m obstáculos. Krychoge tenía 16 años y aquí es donde comienza realmente el [música] nivel dos, convertirse en el sistema. Si tu cuerpo no tiene energía, tu consistencia se acaba.
La energía es el combustible que tenemos para la ejecución. La gente intenta ser consistente, con fuerza mental, pero con un cuerpo sin energía eso se convierte en una batalla diaria. El punto aquí es aumentar tu nivel habitual de energía. Un grupo de investigación de running no luego publicó una revisión que se llamaba Las características de entrenamiento de los corredores de distancia de clase mundial. Analizaron los métodos de entrenamiento de 59 corredores excelentes, incluido Kipchoghe.
El estudio reveló que Gibsogen registra [música] entre 200 y 220 km semanales. Una barbaridad, pero tiene un porqué y está exactamente medido. Además, Kichoghe acumula 13 sesiones a la semana, dos al día, excepto el domingo, que se toma la tarde libre. Pero en esas 13 sesiones, 10 son carreras lentas y [música] fáciles. A ver, lentas para lo que es él, claro, van entre 4 y 5 minutos por kilómetro, pero debemos tener en cuenta que lo hace en el Doret a 2000 m sobre el nivel del mar.
Su objetivo con esto, pues generar volumen, no intensidad. Solo da su máximo alrededor del 15 al 20% de su tiempo de entrenamiento. Es muy cuudadoso para no sobreentrenar. Y hay otro efecto, para mí el más importante, entrenarte enseñar la constancia de forma física, pero aplicable a otros ámbitos. Ese momento en el que estás en el gimnasio y quieres parar, pero en la última repetición y dices, "No, voy a hacer una más." Es el mismo músculo psicológico que luego utilizas cuando te toca hacer esa tarea complicada del día.
No estás entrenando solamente el cuerpo, estás entrenando la mente. Así que aunque parezca raro para ser constante [música] en tu trabajo con tus proyectos para ser disciplinado, entrena un deporte. Da igual cual sea, gimnasio, [música] correr, bici, fútbol, artes marciales, haz deporte. Tus niveles de energía aumentarán y tu capacidad de superación crecerá. Y el punto anterior tienes que combinarlo con este mismo, descansar [música] como un profesional.
Si tratas el descanso como opcional, lo pagarás. Muchos emprendedores se creen que descansar es debilidad y es al revés. Sin un descanso pierdes la claridad, la paciencia y te vuelves reactivo. [música] Empiezas a destruir relaciones, el equipo y luego te sorprende que todo vaya mal. El descanso es completamente [música] necesario. Además de su entrenamiento, Kipchoger respeta la recuperación y prioriza el descanso. Se despierta a las 6:15 de la mañana y se va a la cama a las 9 de la noche.
Además, duerme una siesta de una hora durante el día. Bebe 3 L de agua al día. Come una dieta sencilla que incluye pan, frutas [música] y verduras locales, mucho té keniano, algo de carne y una porción diaria de ugali, que es un porridge de harina de maíz. Así que te dejo un sistema práctico de descanso. En primer lugar, utiliza los microdescansos diarios. Una siesta al mediodía, si puedes, 10, 15 minutos cada 2 horas de trabajo profundo y 7 8 horas de sueño diarias.
En segundo lugar, desconexión mental semanal. Como hace Kipchoge, mínimo déjate un día o mediodía de no hacer completamente nada y cada dos, tr cu semanas haz un reset algo más profundo. Si puedes permitírtelo, obviamente de tres a 4 días completamente libres y puedes meterte ahí un viaje, una escapada de unos días, cambiar de ciudad, algo que te permita desconectar. Y finalmente, la auditoría social. Tu entorno social te impulsa o te lastra.
Si estás rodeado de gente que normaliza la mediocridad, tú vas a pensar lo mismo. Si estás rodeado de gente que normaliza la disciplina, tu cerebro lo acepta [música] como lo normal. El campo de entrenamiento en altitud de su equipo en Captagaba en dos principios, foco y trabajo duro. Era donde ha pasado la mayor parte de su tiempo durante los últimos 19 años. El campeón de maratón olímpico d'uganda, Stephen Kiprotic, y el poseedor del récord de maratón holandés Abdin Agye, entrenan frecuencia con Kipchoghe. ¿Por qué?
Porque el entorno importa y porque Kipcho es uno de los atletas más disciplinados y trabajadores del entrenamiento. ¿Y qué deberías hacer tú? Auditar tu entorno y detectar dos grupos. Personas que suman energía y enfoque. Personas que [música] te drenan y te empujan a hacer las cosas que no quieres. Unas te tienes que acercar y a las [música] otras te tienes que alejar. Y sé que puede sonar cruel, pero es que es así porque tu identidad se contagia.
Kchoghe entre 2014 y 2019 ganó los 10 maratones en los que participó. En 2019, Kitchog fue galardonado con el premio al deportista más laureado del año y también fue nombrado el atleta del año por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo. [música] Y todo porque él mismo se convirtió en el sistema. Su cuerpo es su herramienta de trabajo, descansa 10 horas al día, se rodea de gente que normaliza la excelencia.
Y es que es en este nivel, en el nivel dos, que ya no eres alguien que hace las cosas difíciles. Eres alguien para quien hacer cosas difíciles es lo normal. Y llegados a este nivel, ya debes saber diseñar un sistema y ya sabes también convertirte en la pieza clave del mismo. Esto es genial, pero el próximo nivel es solamente para aquellos que quieran trascender y ofrecer algo útil al mundo. Tú pasas a un segundo plano y las necesidades de los demás son las que se convierten en tu guía.
PH Hoffman es coleguita de Elon Musk, pero más conocido aún por ser el cofundador de LinkedIn. A menudo es descrito como el arquitecto de Silicon Valley. Su red de contactos y su visión estratégica lo han convertido en una de las figuras más poderosas del sector tecnológico. Pero todo no era tan perfecto en 2003 cuando empezó. Este hombre tomó la decisión de lanzar LinkedIn antes de que estuviera listo. [música] Había muchos errores, pero se convirtió en su filosofía central.
Si no estás avergonzado por la primera versión de tu producto, has lanzado [música] demasiado tarde. 13 años después vendió LinkedIn a Microsoft por 26,400 [música] millones de dólares. Esta es la historia de cómo un filósofo de Oxford logró escalar [música] algo tan grande que jamás hubiera imaginado. Hoffman se graduó en Putn School en el 85 y fue a estudiar [música] algo así como una combinación de inteligencia artificial y ciencia cognitiva en la Universidad de Stanford. Él [música] quería ser un intelectual, alguien que escribiera ensayos y libros sobre quiénes somos y quiénes deberíamos ser.
Un filósofo, vamos. Así que viajó a Inglaterra a estudiar en la Universidad de Oxford, Artes y Filosofía. Como te contaba, él quería convertirse en un académico para influir en los demás y llevar [música] ideas que cambiarían el mundo, pero se dio cuenta de algo. Los intelectuales tenían menos influencia que los emprendedores, así que cambió su enfoque al mundo empresarial, específicamente al mundo empresarial online.
El tío en realidad era un genio. Primero Stanford, después Oxford, pasó por Apple, Fujitsu y finalmente creó Socialnet Net, un lugar para encontrar citas para conectarse con amigos. una de las primeras [música] redes sociales en realidad, pero no tenía experiencia en gestión empresarial y se vio abocado al fracaso. Un duro golpe en el que tuvo que devolver el dinero a los inversores. [música] Y esto fue claramente un antes y un después en su enfoque hacia el emprendimiento.
Y aquí es donde comienza realmente el nivel tres [música] con la rendición de cuentas. También se llama accountability y funciona porque usa tu ego a tu favor. La mayoría evita comprometerse en público porque teme quedar mal y justo por eso funciona. Si lo haces, tu reputación queda en juego y solamente te queda que ejecutar. Y esto mismo le ocurrió también a Hoffman. Hay algo que aún no te he contado de su historia.
En diciembre de 1998, Peter Thil le dijo a Hoffman que debería unirse a él en su pionera campaña de pagos online, PayPal. Hoffman comenzó como miembro fundador de la Junta y luego se unió a tiempo completo en el 2000. se unió oficialmente a la llamada PayPal Mafia, el grupo del que serían los futuros iconos mundiales tecnológicos como Elon Musk. Allí fue donde aprendió el poder de comprometerse públicamente con objetivos ambiciosos.
En diciembre de 2002, Hoffman cofundó LinkedIn. La plataforma se lanzó oficialmente en mayo de 2003. El objetivo era crear un sitio de networking profesional y aquí está el sistema de rendición de cuentas que implementó. Durante la fase inicial, el equipo compartía actualizaciones constantes sobre su progreso con inversores y usuarios beta. Mantenía la transparencia total sobre las métricas y sobre los problemas y así se creaban una presión para ejecutar.
En tu caso, aunque hay muchísima gente que lo guarda para él y solamente anuncia las cosas cuando le salen bien, la realidad [música] es que lo mejor es hablarlo, contarlo a la gente, que te den su opinión, comprometerte con el proceso. Quizá tengas personas que de confianza con las que puedas compartir tus progresos o quizá puedas unirte a una comunidad online donde haya más gente con parecida a ti de tu mismo entorno.
Pero busca la forma de fiscalizar tu progreso porque cuando tu propia fuerza te falle tendrás en mente que hay alguien ahí esperando [música] a que la actualices y no quiere escuchar excusas. Lanzar imperfecto y aprender por el camino. La mayoría no falla por falta de talento, falla por perfeccionismo. Quieren lanzar algo impecable y como nunca está impecable, [música] nunca lo lanzan. Entonces no reciben feedback. Entonces no aprenden, entonces estancan.
Hoffman escribió un ensayo famoso titulado Si no hay ningún error tipográfico en este ensayo, lo lanzamos demasiado tarde. Incluso en nuestro nuevo mundo, muchos emprendedores se identifican tan profundamente con sus productos o con los servicios que ellos ofrecen que no pueden adoptar una mentalidad que priorice la iteración y el aprendizaje sobre la perfección. Crees que vas a ser juzgado por tu producto o incluso equiparado con él.
Así que quieres que todo sea exactamente [música] correcto en la presentación inicial. En realidad deberías moverte mucho más rápido. La clave es tu velocidad de aprendizaje, sacar algo, medir [música] la respuesta, corregir y repetir. Es el ciclo que construye cosas grandes y no la perfección. Y algo muy importante también, hasta que no lanzas no tienes el feedback del cliente. Es interesante empezar a recopilar feedback de los usuarios y aprender cosas que igual ni siquiera [música] habías anticipado.
Y finalmente, el efecto compuesto, acumular hábitos y crear palancas, tanto en proyectos como en ti mismo. Aquí es donde la consistencia deja de ser hacer cosas y pasa a ser crear una vida basada en ello. Para él, para Hoffman, hay hábitos y palancas que multiplican las probabilidades de éxito de un producto o de un servicio. Y de nuevo, ocurre lo mismo contigo como persona. Cuantos más hábitos vas incorporando, más fácil es que el siguiente también lo incorpores, porque eres más esa persona que quieres ser.
[música] Si apilas esos hábitos pequeños, uno se vuelve identidad. La identidad sostiene el siguiente hábito y de pronto, años después, parece magia. Hoffman decía que para encontrar tu mejor modelo de negocio, deberías intentar diseñar uno que minimizara dos limitadores de crecimiento. El primero era el product market fit y el segundo era la escalabilidad. Y también deberías maximizar cuatro palancas clave de crecimiento.
Uno, tamaño de mercado. Dos, distribución. Tres, márgenes altos. Y cuatro, efectos de red. Los primeros tres factores de crecimiento suman, pero los efectos de red multiplican. Y eso lo entendió a la perfección. Su inversión en Facebook, en Airbnb y otras empresas demostró que entender los efectos de red es una de las habilidades más valiosas en la inversión. Él apostaba por negocios que se volvían más valiosos a medida que escalaban, como tú te vuelves más valioso a medida que compones tus mejoras una tras otra.
Dicho esto, quédate con que la disciplina crea momentum, pero las [música] palancas crean libertad. Cuando juntas ambas, llega el punto en el que ya no trabajas para tu constancia, sino que tu constancia trabaja para ti. LinkedIn se vendió a Microsoft por 26,400 millones dólares en 2016 y Hoffman ha demostrado que escalar el sistema significa tres cosas. Usar tu ego comprometiéndote públicamente para que ejecutes, lanzar imperfecto para aprender rápido y construir efectos de red que se componen solos.
Y hay algo que puede lastrar todo este esfuerzo, algo tan sencillo, pero tan importante como tu capacidad de atención, de concentración, de focalizarte en algo durante el tiempo que haga falta con los cinco sentidos. Y para evitarlo, te dejo este vídeo donde te explico cómo solucionarlo. Nos vemos al otro lado. Un abrazo y hasta la próxima. Ha.
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